Historia
Más de 37 años protegiendo los derechos de niños y adolescentes
Toda obra requiere de principios y valores, pero principalmente de forjadores, aquellos que cuando no hay nada tienen la fe, la fortaleza y la perseverancia para hacerlo todo y soñar siempre con más. Nuestra Fundación tiene a esas personas, a esos entusiastas que dieron los primeros pasos, sin los cuales no sería posible todos los otros que hemos ido dando, ni los que vendrán.
Con fe y trabajo, el 17 de septiembre de 1988 es un día marcado de nuestra historia. El Hno. Leo y el Padre Gaspar visitaron por primera vez una propiedad en Peñaflor que pertenecía al Consejo de Defensa del Niño. Estaba semiabandonada y en venta. Con generosa ayuda de religiosos de Holanda, fue posible adquirir la propiedad los que se concretó el 25 de octubre de ese año.
En enero de 1989, se iniciaron las entrevistas para contratar el personal que haría posible nuestro desafío. Formar un hogar que superara las falencias observadas en otras instituciones y que diera realmente a los niños y niñas, la oportunidad de una formación integral, que los ayudara a vencer las desventajas y los riesgos de la vulneración que viven.
El 01 de marzo de 1989, llegaron los primeros cinco niños. Era solo la partida. El 14 de mayo de 1989, con una Eucaristía inauguramos oficialmente la Aldea Mis Amigos. Para ello, hubo que hacer nuevas construcciones, reparaciones, adquisiciones y levantamos una hermosa capilla.
Fundadores
Hermano Leonardo Emond SC
Fue un dinámico y extraordinario impulsor de los primeros pasos de Aldea Mis Amigos, siendo su primer director. Su Profundo amor por los niños, su constante búsqueda de medios y las diarias gestiones a favor de la obra, le valieron el cariño y respeto de todos quienes le conocen.
María Luisa Leuthner Wanner
Una mujer plena de amor e incondicional por buscar alternativas en beneficio de la infancia abandonada. Fundadora del voluntariado de Aldea Mis Amigos.
María Eugenia Azócar Doussulin
Impulsora de la obra Fundación Mis Amigos, de la cual fue elegida por unanimidad como su primera presidenta. Su experiencia laboral, junto a su profundo sentido social y amor a Dios la convierten en un pilar de la obra.
Gaspar Hangraaf Schaaper M.S.F.
Como sacerdote, tuvo la fe y la inquebrantable voluntad de formar parte de esta nueva institución. Su palabra en la eucaristía y el diario contacto con los niños/as ha sido siempre la piedra angular sobre la que descansa la institución.
Renato Jiménez Contreras
Su experiencia como empresario, le permitieron aportar siempre buen criterio, orientación y permanente fe en la proyección de la obra, gestionando importantes donaciones económicas.
DIRECTORES DESTACADOS
Francisco Valdés Valdés.
Héctor Jerez Miranda.
José Manuel Tagle Errazurriz.
Roberta Ganodolini Ambrosoli.
Juan Sallato Cáceres.

Gaspar Hangraaf Schaaper M.S.F
Nacido el 17 de septiembre de 1931 y llegó a Chile en 1960 a Tocopilla. Fue conocido por su profunda fe, por su personalidad cercana y alegre, la que le permitió ganarse el cariño de todo quien tenía la fortuna de conocerlo. Su entrega pastoral la expresó en parroquias, promoción vocacional, acompañamiento a matrimonios a través del Movimiento Encuentro Matrimonial y, especialmente, en nuestra Aldea Mis Amigos, de la cual fue pilar fundamental.
Es el 17 de septiembre de 1988, cuando el Padre Gaspar junto al Hermano Leo, visitaron por primera vez una propiedad en Peñaflor que pertenecía al Consejo de Defensa del Niño. Estaba semi-abandonada y en venta. Con la generosa ayuda de religiosos de Holanda, fue posible adquirir la propiedad, lo que se concretó el 25 de octubre de ese año, y el 14 de mayo de 1989, con una Eucaristía se dio inicio oficialmente a la Aldea Mis Amigos.
El Padre Gaspar fue el capellán de nuestra Fundación y fue conocido y reconocido por su intenso trabajo por los niños más vulnerables, a quienes acogió con gran amor y dedicación en nuestra Aldea.
El Padre Gaspar deja un enorme legado en nuestra Fundación, su dedicación, amor y empeño por entregar sabiduría, esperanza y hacer más linda la vida de los niños. Su legado está unido a la historia de nuestra Fundación y será recordado por siempre.
Las palabras quedan cortas para expresar el agradecimiento por su entrega y dedicación por quienes más lo necesitan.
